La ley establece tres situaciones en que un contrato a plazo fijo se transforma automáticamente en contrato indefinido, sin necesidad de acuerdo entre las partes:
El caso más frecuente en fiscalizaciones es el tercero: empleadores que contratan al mismo trabajador en períodos separados pensando que cada contrato es independiente. Si en 15 meses acumula más de 12 trabajados — aunque haya habido pausas — la DT presume que es un contrato indefinido. Esto tiene consecuencias directas en el finiquito si luego se le despide.
La duración máxima de un contrato a plazo fijo es de 1 año para trabajadores en general, y 2 años para gerentes, subgerentes, agentes o apoderados con facultades de administración y para trabajadores con título profesional o técnico de nivel superior.
MUERMO registra el historial de contratos por trabajador y alerta cuando un contrato a plazo fijo está próximo a vencer o cuando se acerca al límite de renovaciones, evitando conversiones involuntarias a indefinido.